Politics
of the Hispanic Cyberspace: "Memory, Communication and
Future"
INTERNET
Y LAS DIVERSIDADES HISPÁNICAS
Luis Avilés
(Universidad de California, Irvine)
Me parece excelente idea la propuesta de
un foro sobre la red cibernética y las posibles prácticas
hispanas dentro del marco de la comunicación global.
Pienso que la cualidad amorfa y maleable de la red ha de proporcionar
a diversos grupos culturales la posibilidad de expresarse
en incontables maneras, ya sea enfatizando herencias de grupo
y solidaridad, ya por medio de la desconstrucción de
las limitaciones impuestas por los entornos apremiantes donde
nos ha tocado vivir, posibilidad que tiende a valorar el cambio,
la transformación, la desterritorialización
y el viaje. En este sentido, postular un programa de
participación hispana concibiendo unas posiciones de
sujeto específicas sería muy difícil
e inapropiado, porque no se amolda ni a las características
del medio ni a las circunstancias del hispanismo. La
Internet podría ser un instrumento dialógico
y heteroglótico en que las diversidades hispánicas
encuentren un foro donde sostener debates intelectuales,
pero también donde la vida ociosa de los individuos
se manifieste en juegos, charlas, intercambios y luchas,
donde múltiples amistades se cuezan o fracasen.
Ahora bien, esta cualidad dialógica
del medio no está asegurada. Habría que pensar
en las maneras en que la libertad cibernética se ve
amenazada por limitaciones o imposiciones de varios tipos.
Los intentos de regulación de la red, la creciente
comercialización, la posibilidad de especular en la
bolsa de valores y, peor aún, la desigual distribución
de la tecnología a nivel mundial amenazan con desarticular
las posibilidades creativas de interacción. Esto es
así porque todos estos factores reducen la diversidad
del sujeto que tiene acceso al espacio de la red. A esto tendríamos
que añadir el dominio del lenguaje y de los programas
por sectores muy reducidos de profesionales en lugares de
privilegio, como existen aquí en California. Los forjadores
de programas y de páginas en la red conciben un usuario
demasiado particular para su producto. Lo conciben partiendo
de nociones de productividad, velocidad y poder adquisitivo,
muchas veces sin abrirse a comunidades diversas de participación
que no necesariamente quieren definirse en estos términos.
De hecho, podríamos decir que la Internet se podría
convertir en uno de los instrumentos más poderosos
de vigilancia, una especie de panóptico fantasmal que
nos sigue los pasos, recopila y transmite información
sobre nosotros, nos rastrea el camino que seguimos de página
a página. En Estados Unidos, ya existen varios casos
en que compañías han despedido a empleados que
se distraen en la red durante las horas de trabajo, creando
nuevos problemas legales que están por resolverse en
las cortes del país. La red tiene un ojo inmenso en
su centro, donde permanece agazapada la araña del estado.
La diversidad participatoria de los hispanos deberá,
eventualmente, apropiarse y manejar a su modo los riesgos
y las aventuras de este nuevo espacio de comunicación.
Lo hará desde sus comunidades, localidades, o singularidades.
Hablará y conversará en el idioma que pueda
y quiera, combinando diferentes códigos lingüísticos,
privilegiando ya el acercamiento comunicativo, ya la opacidad
de la que habla la profesora Sommer. Será una verdadera
lingua franca del intercambio, sin que necesariamente se tengan
que postular usos específicos o dictaminar sobre qué
o cuando se pueda hablar. En cuanto a las restricciones que
he mencionado, seguramente se encontrarán formas de
evasión y escondite frente a las fuerzas que siempre
amenazan con atraparnos en la fascinación o en los
bancos estatales de información. Para ello, se hace
necesario un manejo informado y elocuente de esa tecnología,
para así encontrar esos espacios donde no se nos controle
ni se nos vigile. Se hace necesario también pensar
no sólo en las posibilidades de apertura o liberación
de este nuevo espacio, sino también recordar los controles
y las historias desgraciadas de los grupos hispanos en Estados
Unidos, como lo hace el ensayo de la profesora Beatriz Pastor.
En otras palabras, el futuro de los hispanos no depende únicamente
de la tecnología y sus posibilidades, sino también
de aspectos materiales muy concretos, como las intolerancias
y la racialización negativa de nuestras vidas en todos
los lugares en que vivimos. Es por ello que el espacio cibernético
no debería entenderse desligado de las condiciones
reales de nuestra existencia como cuerpos. Después
de todo, es el cuerpo el que accede o se desliga de la tecnología,
aunque ya se pueda concebir una tecnología intraepidérmica
que señala la posible aparición del "cyborg",
o la simbiosis de la carne y la máquina.
Luis Avilés
Universidad de California, Irvine