Presentación
Julio Ortega
En la Universidad de Brown (Providence, Estados Unidos), un grupo de profesores hemos constituido un Proyecto Trans-Atlántico para investigar las interacciones modernas entre España, Estados Unidos y América Latina. Colegas de universidades vecinas (Harvard, Boston, Dartmouth, entre otras) se han sumado a esta iniciativa, que está centrada, por un lado, en estudiar las nuevas prácticas culturales de la población hispánica dentro de Estados Unidos; y, por otro, en atender mejor los procesos culturales que se dan en esta triangulación de ida y vuelta. Nuestro Proyecto incluye también otras áreas europeas cuya participación en el diálogo transatlántico es fundamental.
Un caso ilustrativo es el de Luis Buñuel, artista transatlántico por definición, cuya obra se realiza entre España, Francia, Estados Unidos y México. Otro es el de las comunicaciones, que convierten las distancias geográficas en diálogo instantáneo. Otro, el de la traducción, que pone diferentes lenguas en diálogo. Estos casos permiten explorar una perspectiva pluridisciplinaria e interuniversitaria, y sumar investigadores de distintas áreas y lenguas.
Para avanzar más allá del recuento de las meras influencias, los esquemas canónicos dominantes y la voluntad de verdad de las teorías pasajeras, planeamos desarrollar una serie de seminarios enfocados en la interacción de modelos y respuestas, tendencias y apropiaciones, visiones globales y visiones locales, cánones y desplazamientos. Nos importa más la multidireccionalidad de los fenómenos culturales, el viaje de ida y vuelta que hacen entre una y otra orilla atlántica, que la definición disciplinaria o normativa de los objetos culturales.
Recientemente, algunas investigaciones se han adelantado en la historia cultural de este escenario. Vemos, por ejemplo, que el estudio de las vanguardias artísticas europeas tiende a ser revisado a partir de las versiones de esos movimientos en zonas periféricas. Es el caso del surrealismo y de sus transformaciones en el Caribe, en México, en Nueva York. El exilio español de la guerra civil está presente en la novela española, pero también en la poesía latinoamericana. Y hay zonas de interacción por explorar, como es el caso de la traducción, de la tecnología comunicativa, y de la lectura. Las migraciones y su debate cultural, la hibridez creciente, la gravitación del español en Estados Unidos, son prácticas culturales decisivas.
La presencia hispánica en Estados Unidos le da a esta triangulación el común denominador de la lengua. Las nuevas prácticas culturales bilingües, las tesis de la hibridación y del multiculturalismo, son parte de este espacio de reflexión sobre las nuevas identidades políticas y sus discursos de mediación. Más allá de la perpetuación institucional de las “minorias” y de la victimización post-colonial, hay un espacio de creatividad, respuestas, y negociaciones cuyos procesos cognitivos, expresiones heteróclitas, y prácticas fluídas, exceden la autoridad académica de las teorías al uso, y demandan más radicales formas de lectura.
Nos interesa, por eso, la construcción de las tradiciones culturales y literarias, la formación de los cánones y normas del gusto y de la valoración. Esas opciones son un debate por la interpretación, que afecta a la noción de autoridad, al juicio de la crítica, a las preferencias del lector, a los modos del mercado.
En esta época de globalidad, nuestro Proyecto quiere ser una defensa de las particularidades; no para negar lo global sino para distinguir los valores de la diferencia. Creemos que lo global no es sólo lo hegemónico sino la interacción de las regiones, la producción de lo particular.
Más allá de los sistemas de consolación autorizada, la nueva historia cultural que nos ocupa es una reconfiguración del presente; esto es, una memoria transatlántica en devenir.