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El Inca Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Comentarios reales. Lisbon 1609.

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Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Comentarios reales. Lisbon, 1609.


The son of a conquistador and an Inca noblewoman, Garcilaso de la Vega grew up in Cuzco, immersed equally in the worlds of the conquerors and of the conquered. As a young man he moved to Spain and made a career fighting in King Philip II’s wars; only late in life did he find his vocation as a writer. After translating the treatise of an Italian Jewish philosopher, and writing a chronicle of a Spanish expedition to Florida, Garcilaso began the great work of his life. It was a two-part history of his native land: the Comentarios reales about the Incas, and the Historia general del Perú about the Spanish conquest. Having left Peru as a young man, Garcilaso had to reconstruct Inca history from existing books, memories of what he had learned in childhood, correspondence with old friends, and his own vivid imagination. He portrayed the Incas as virtuous pagans much like the classical Romans. With a humanist’s attention to philology, he glossed Quechua words to show that they possessed a sophisticated natural religion. In their perfectly-regulated commonwealth, wise kings directed their subjects’ lives and sternly policed their conduct. Garcilaso’s portrait of the Incas, with affinities to Plato’s Republic and More’s Utopia, was for centuries the most influential portrait of the Incas.


 

Garcilaso de la Vega, Primera parte de los Comentarios reales. Lisbon, 1609.

Hijo de un conquistador y una mujer de la nobleza inca, Garcilaso de la Vega se crió en el Cuzco, inmerso tanto en el mundo de los conquistadores como en el de los conquistados. De joven se trasladó a España y empezó su carrera luchando en las guerras del rey Felipe II, y sólo al final de su vida encontró su vocación de escritor. Después de traducir el tratado de un filósofo judío italiano y de escribir una crónica de una expedición española a la Florida, Garcilaso comenzó la gran obra de su vida. Fue una historia de su tierra natal en dos partes: los Comentarios Reales de los Incas, sobre el imperio incaico, y la Historia General del Perú, sobre la conquista española. Habiendo salido del Perú de joven,,Garcilaso tuvo que reconstruir la historia incaica a partir de los libros ya publicados,, de los recuerdos de su infancia, de la correspondencia intercambiada con sus viejos amigos y de su propia imaginación. Retrató a los incas como paganos virtuosos, semejantes a los antiguos romanos. Con una atención humanista a la filología, glosó las palabras quechuas para demostrar que los incas poseían una sofisticada religión natural. En su república perfectamente regulada, los gobernadores inca dirigían la vida de sus súbditos y vigilaban estrictamente su conducta. El retrato de los incas que hace Garcilaso, con ciertas afinidades con la República de Platón y la Utopía de Tomás Moro, fue considerado durante siglos el retrato más influyente sobre los incas.